Psicología de la constancia en el ejercicio
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- El estudio "A Behavioral Perspective for Improving Exercise Adherence"(1) propone redefinir la adherencia al ejercicio como una relación bidireccional entre la actitud y la conducta. Los modelos tradicionales asumen erróneamente que es necesario cambiar primero las creencias o la motivación de una persona para que esta comience a entrenar. Sin embargo, los autores sostienen que el propio acto de realizar ejercicio funciona como un catalizador directo para transformar la actitud.
- La investigación plantea tres pilares fundamentales: en primer lugar, el ejercicio actúa como una herramienta terapéutica que incrementa la motivación intrínseca; en segundo lugar, la práctica continua fortalece las funciones ejecutivas y la fuerza de voluntad mediante la toma de decisiones basada en el esfuerzo, reduciendo progresivamente la fricción cognitiva; y en tercer lugar, la acción inmediata permite comprometer al individuo antes de que se consolide un cambio actitudinal consciente.
- En conclusión, la adherencia no es un requisito previo al entrenamiento, sino la consecuencia de repetir ciclos de esfuerzo a corto plazo. Al reducir la barrera inicial de acción, el cerebro recalibra la percepción del esfuerzo y afianza el hábito, convirtiendo el ejercicio en un elemento integrado en la propia identidad. La clave está en lograr esos ciclos de esfuerzo a corto plazo.
Referencia:
(1) André, N., Grousset, M., & Audiffren, M. (2024). A Behavioral Perspective for Improving Exercise Adherence. Sports medicine - open, 10(1), 56.